Es hora de pasar de las emociones a los valores.

Jun 21, 2017 Sin categoría

aya-valores.pngEs hora de pasar de las emociones a los valores.

Desde que D. Goleman, a mediados de los noventa, nos hizo reparar en ella, la Inteligencia Emocional ha ocupado un lugar importante en la dirección de personas. Nos ha enseñado a expresar correctamente nuestras emociones: hemos abrazado a nuestros compañeros de trabajo con sinceridad, nos hemos conmovido con sus avatares, entristecido con sus infortunios, ilusionado con sus proyectos. Ciertamente el trabajo de Goleman nos ha ayudado a ser empáticos, a desarrollarnos como personas, a querer ser mejores jefes y a comprometernos con nuestras empresas.

Al tiempo Seligman, M. Csikszentmihalyi y otros, sentaban las bases de la psicologíapositiva y descubrían la importancia de “fluir” en nuestra vida, en el trabajo, en el deporte. Desde entonces pensamos que si mantenemos la ilusión, dejamos fluir las emociones y somos optimistas alcanzaremos la Felicidad. Da igual lo compleja que sea la situación en la que nos encontremos, nos decimos “hay que tener una visión positiva de las cosas”.

Claro, ser optimista es una forma de pensar inspiradora, nadie puede despreciar pensamientos que le hagan soñar en un futuro mejor, pero no es suficiente, incluso sabemos que es peligroso dejar que el candor nos gobierne. Pilotar acertadamente el camino hacia el futuro requiere algo más que sonrisas y emociones: necesitamos Valores

Es urgente incorporarlos en las organizaciones de una forma útil y eficaz. No estamos hablando de moral, estamos hablando valor, responsabilidad, sostenibilidad. fidelidad, justicia, gratitud, generosidad, prudencia…

Estamos hablando de añadir a la extrema suavidad de la Inteligencia Emocional valores que inspiren un renacimiento del compromiso, la reputación, la calidad en el trabajo, la generosidad, la responsabilidad, la exigencia, la mayordomía, el amor a la patria, el respeto, la igualdad, la tolerancia. Valores puros, alejados de cualquier ideología, que ayuden a las organizaciones y a las personas que las construyen a responsabilizarse de lo que la sociedad ha puesto en sus manos, a mantener un sólido prestigio, a cuidar de su familia, a ser íntegros, aceptar al otro como un igual, a exigirle de la misma forma que nos exigimos, a mantener una economía de ahorro, sin dilapidar, sin avaricia, ni codicia.

Las organizaciones han de dotarse con urgencia de valores sinceros y exigentes. La formación en valores es el camino que hemos de emprender si queremos que las organizaciones y las personas estén preparadas para llevarnos a un futuro ilusionante del que nos encontramos muy necesitados.

Por Chomin Alonso

Consejero especializado en liderazgo, comunicación y en resolución de conflictos personales y profesionales. Con un estilo de trabajo contextual y estratégico, desarrolla habilidades encaminadas a la resolución y disolución de las dificultades. Las intervenciones se realizan sobre problemas concretos de comunicación, lo que permite resolver las dificultades en el menor tiempo. La aceptación de la realidad, el compromiso en la acción y la elección de propósitos, valores. El ejercicio de resoluciones estratégicas, en la toma de decisiones bien encaminadas y dar respuestas ágiles, hasta lograr una vida más rica y significativa, completan la consultoría. Especializado en consultoria de dirección de personas, cambio profesional, consejería dirección.

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