Mes: abril 2019

La sencillez de Milton Erickson.

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Si en algo destacaba Milton Erickson – te recomiendo que leas el pequeño libro Mi voz ira contigo sobre su impecable y honesto estilo de trabajo como terapeuta – era haciendo las cosas de la forma más sencilla posible. Si leemos algunos de sus Seminarios Pedagógicos, editados por Zeig, veremos como con sencillas conversaciones, anécdotas y chistes lograba que sus alumnos “cambiaran” sin esfuerzo.

Hacer lo que haces cada día, de una forma más sencilla, puede parecerte casi imposible. “Es todo tan complicado” te dirás. ¿Cómo puedes aprender a hacer las cosas más sencillas? Fácil. No te mires más de la cuenta al espejo, ni te plantees demasiados problemas a los que tengas que encontrar solución y las cosas serán más fáciles.

Nada hay tan complejo y a la vez tan sencillo como la vida. Mi padre en el final de su larga enfermedad, me hizo la siguiente confidencia: “¡Hijo, qué difícil es morirse!”.

Recuerda el momento en el que te despertaste esta mañana ¿Qué hiciste para vivir?¿Qué haces ahora mientras lees estas palabras, para continuar vivo? Nada. Absolutamente nada. Vives. Así de sencillo.

Einstein aconsejaba que debían hacerse las cosas “tan sencillas como fuera posible, pero no más”.

Así era el estilo con el que Milton Erickson ayudaba a sus clientes. Un método muy sencillo, que puedes aplicar contigo mismo, con tus hijos, amigos, alumnos, empleados… con aquellas personas que quieras ayudar o que te pidan ayuda.

Presta un poco de atención:

1º.- No tengas ninguna idea preconcebida sobre ti. Si por un momento piensas “yo soy así y nunca podré ser de otra forma” te esforzarás en continuar siendo como eres. Tampoco pienses mucho en cómo quieres ser: sé.

Escucha a tu intuición, ella tiene mucho que decirte.

2º.- Intenta conseguir el más pequeño de los cambios que puedas imaginar. Un cambio sencillo y fácil, que no te lleve tiempo y en el que no tengas que esforzarte, un cambio que cuando lo logres pase desapercibido. De inmediato, sin esfuerzo, comprobarás que a tu alrededor se producirán nuevos cambios, en la personas, en la situación, con respecto a ti y lo más curioso escucharas “te veo mejor”, “ya tienes más color”, “estás más guapo”…

3º.- Habla de tal forma que las personas que te rodean te entiendan y para ello háblales con sus palabras. Recuerda que si quieres que te escuchen, has de escuchar tu primero, sin cansarte, durante el tiempo que sea necesario hasta que se interesen por ti. Ten siempre en cuenta que lo que te dicen “es su verdad” por eso has de escuchar atentamente sus palabras para no confundirte.

4º.- Descubre, encuentra, disfruta de la novedad, en ella encontrarás tu interés por mejorar. Sí logras actuar de esta forma y sin esfuerzo, es señal de que empiezas a ser un tipo sencillo, que no simple.

Sé más Flexible. Deja de hacer bien, lo que haces mal.

 

Puede parecer sencillo pero no lo es tanto. La costumbre te lleva a hacer una y otra vez lo que sabes hacer. Cada vez más rápido, cada vez mejor. De modo automático y sin pensar. El problema aparece cuando te vuelves rígido y eres muy bueno haciendo las cosas mal. Entonces todo se complica y poco a poco te vas metiendo en un lío mayor.

Encontrar soluciones sencillas a problemas complejos es una habilidad que va perdiendo el individuo. «¿Cómo va a tener una respuesta sencilla algo que me causa tanto malestar?». Los retos se multiplican y  los consejeros han de ayudar a sus clientes a encontrar respuestas sencillas. Disolver con rapidez las dificultades que entorpecen la vida profesional es la tarea capital.

Un paso sencillo del que se tiene un resultado excelente es: dejar de hacer bien, lo que haces mal.

Cuando una persona está dejando de hacer lo que hacían mal, no responde de un modo automático, separa sus emociones de la toma de decisiones, ni culpa a los demás de lo que a él le ocurre, etc. Entonces decimos que se ha vuelto más flexible y los resultados son evidentes «Tengo más tiempo. Las cosas salen con mayor facilidad. No tengo que estar en todas partes. Tengo una sensación rara».

Por mucho que duela hay comportamientos, actitudes, palabras, gestos que deben eliminarse si quieres influir acertadamente en las personas que están bajo tu responsabilidad.