Mes: octubre 2019

¡Adiós autoayuda, adiós!

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Estás en la calle. No tienes trabajo. Te han dado el mes de vacaciones que tanto necesitabas. Comienzas a dormir mal. Tus “amigos” esos que tanto te repetían que contaras con ellos, no se ponen al teléfono. Logras entrevistas para dentro de tres meses “chico estoy muy liado y antes, de verdad, no puedo”. Estás demasiado tiempo sentado en el sillón del salón. Comienzas a jugar con la Tablet. No quieres abrir tu linkedin, ni la app de tu banco. Te quedas en casa y luego te das un paseo por el parque. Todos los días te cruzas con la pandilla de drogatas y con sus camellos. Cada cierto tiempo con la policía. Es una realidad que no imaginabas. Caminas por la ciudad sin rumbo. Entras en una librería y vas a esa maldita estantería ¡Autoayuda! Te sientes mayor. Ya pasas de los 40. Desde la universidad, desde la escuela de negocios, desde que hiciste el último curso de PNL, con el que te premio tu antigua empresa, no habías leído un libro de empresa y ahora estás frente a la estantería de ¡Autoayuda! Como si en ellos estuviera tu salvación. Como si fueran un oráculo que consultar. Como si tuvieran algo nuevo que decir

Cada titulo es más evocador que el anterior: «Pon al día tu autoestima». «Mira el mundo con un microscopio». «Es el momento de ponerte a plantar algo».  «Sueña». «Ahora es tu momento». «Deja atrás la mala racha. La buena suerte: existe». «El cocinero que vendió su mini de segunda mano». «Bienvenido al autobús»

Son muchos más de los que te imaginas. Cientos de libros de autoayuda con títulos sencillos por no decir infantiles.

Cierto, te han despedido y lo único que se te ocurre es un manual para encontrar trabajo: “encontrar trabajo es un trabajo” te repites, “es el momento de transformar mi vida, mis ilusiones, mis familia : ser otro” te repites, “de lograr lo que siempre he querido” te repites, “de terminar con esta mala racha que dura años” te repites.

Tu cabeza se llena de conversaciones.

Dejas de ser el que eras y te conviertes en un nuevo tipo de consumidor: el parado. Pasas por caja y te llevas tres libros interesantísimos.

En la cama los miras. Abres uno, y después otro, y después otro: “Por favor se feliz”. “Las 8 leyes chinas para ser millonario”. “El atajo del mago”.

Lo acabas de entender: ¡Es el momento de tirarlos! De tirar esa literatura autocompasiva, que te trata como un millenial.

Sí, pasas de los 40 años y no eres un tipo indefenso, ni estás alelado, ni eres un inútil. Eres una persona que pasa por una dificultad. Nada más. Una grave dificultad, eso sí.

Cuanto antes lo arregles mejor.

Hacer todo bien es hacerlo mal

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¿Si me preocupo por hacer bien mi trabajo, que es lo que se espera de mí, lo estoy haciendo mal? Pero, si hago mal mi tarea ¿no seré despedido?.

Claro que debes hacer bien tu trabajo, por esta razón nunca has de olvidarte que estás también trabajando para ti. Si cometes el error de olvidar esto último, si pasas de ti, por muy bien que lo hagas cada día te irá peor.

En el trabajo, como en cualquier aspecto de la vida, has de tener claro cual es tu juego. De lo contrario, cuanto más te esfuerces, más estás jugando en tu contra. Con el tiempo llegarás a ser un juguete roto y te tirarán a la basura sin remordimiento alguno.

Nunca hagas caso a los motivadores que te animar a dar el 120%, a llegar muertos a casa, a dejarse la vida en el trabajo, ni a los libros de autoayuda. No me voy a poner dramático. Veamos como solucionarlo.

Mi recomendación, basada en años de experiencia, es que sigas esta sencilla fórmula.

Q<Be+Bp

(Cantidad de trabajo que realizo en mi empresa es menor que el Beneficio que obtiene mi empresa + el Beneficio que obtengo yo)

Igual que tu empresa obtiene un beneficio de tu trabajo, tú has de obtener otro, que va añadido a tu salario. Estamos hablando de un juego de suma mayor que cero. El beneficio de tu empresa es independiente del tuyo. Ella quiere que tu hagas estupendamente bien tu trabajo para que su beneficio sea mayor. Y tú has de trabajar estupendamente bien para tu beneficio propio aumente en la dirección y proporción que quieras.

Sé que es un poco lioso, ya que lo normal es pensar que el beneficio que se obtiene es el salario y no es así: el Beneficio que obtengo al trabajar es igual al Salario que obtengo y mis Beneficios propios.

¿Eres un tipo carismático?

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«¡Es un tipo carismático!»

Cierto suena fuerte. Carisma siempre me ha resultado una palabra casi sagrada. Entiendo que un Papa tenga Carisma, que una persona santa, virtuosa, tenga igualmente carisma. El Dalai Lama, Teresa de Calcuta, un misionero cualquiera tengan carisma… pero un directivo, una persona como tu y como yo no me entra por la cabeza que haya de ser carismática.

Pero el carisma se ha puesto de moda y un CEO hoy, para ser un buen CEO, ha de ser carismático. Ha de ser fascinante, atractivo, generador de tendencias, ser un buen jefe, marcar el camino. ¡Destacar ante sus iguales!.

Si te propones ser una referencia ante tus iguales has de entrenarte, esforzarte y perseverar hasta alcanzarlo. El carisma no viene de serie: se entrena.

Hay numerosos manuales que te enseñan a ser un tipo carismático. El de Judi James, es el que tengo ahora cerca de mí, como otros tantos te señala como debes comportarte. Es un manual muy adecuado si quieres ser un buen comercial pero no un buen CEO. Estos escasean, son difíciles de encontrar, ya que tendrían muy poco texto. Los mejores necesitan muy poca literatura. Se alimentan de conceptos, de ideas, de sueños.

Por suerte he visto actuar a muchos líderes. He estado cerca de ellos y he sentido el temor que transmiten. «Cuanto más cerca del Cesar mayor es el temor». Pero no estamos hablando de miedo, ni de este tipo de poder bizarro. El líder carismático es diferente:  es una persona fascinante, querida, respetada y seguida en el trabajo, es un referente y sus colaboradores luchan por conocer su opinión.

Esto es lo que he visto en los mejores, si lo haces lograrás ser primus ínter pares:

Sé prudente, o como diría Gracián, ten las tres S que hacen a una persona brillar por encima de las demás, sé Sano, Santo y Sabio. Lo demás vendrá sin esfuerzo, la amabilidad, la educación, el respeto, la claridad, la humildad, la diligencia…. y sobre todo una mano firme y segura para llevar a tu equipo a la cima.

Así serás uno de esos pocos jefes que son admirados y recordados. Ahora se les llama líderes carismáticos. ¡Qué más da!

No seas tu mismo

Small business, working at the office.

«Compórtate como eres. Sé tu mismo». Es una frase que debería estar prohibida. Ni los motivadores profesionales, ni tu familia, ni tus amigos y mucho menos tus compañeros de trabajo deberían decírtela. Y, por favor, nunca se lo recomiendes a nadie, salvo que sea tu enemigo.

Que alguien te diga «Corre el riesgo de ser tu mismo» es de una ingenuidad tan aplastante, que merece bajar un escalón en tu aprecio. Nadie quiere que seas como eres. Incluso las personas que te aman, querrían cambiar algo en ti.

A nadie le interesa mostrarse tal y como es, sin secretos. Recubierto tan solo por una piel de cristal. ¡A nadie! Y al que menos a ti.

Si te enfrentas a una entrevista de trabajo, a una reunión con tu jefe, quieres una hipoteca, una subida de salario, estás cambiando de trabajo, o buscas una nueva posición. Cuidado. Guarda silencio y planifica, planifica y planifica. Incluso la imagen que debes dar de ti.

La estrategia, la compasión, la habilidad… y por supuesto la sinceridad. ¡Sí! la sinceridad entendida como «no mentira» y «no verdad». Te abrirán las puertas por las que quieres pasar. Y para ello no debes comportarte como eres, has de comportarte como quieres ser percibido, que es otra cosa.