Hacer todo bien es hacerlo mal

Oct 13, 2019 Sin categoría

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¿Si me preocupo por hacer bien mi trabajo, que es lo que se espera de mí, lo estoy haciendo mal? Pero, si hago mal mi tarea ¿no seré despedido?.

Claro que debes hacer bien tu trabajo, por esta razón nunca has de olvidarte que estás también trabajando para ti. Si cometes el error de olvidar esto último, si pasas de ti, por muy bien que lo hagas cada día te irá peor.

En el trabajo, como en cualquier aspecto de la vida, has de tener claro cual es tu juego. De lo contrario, cuanto más te esfuerces, más estás jugando en tu contra. Con el tiempo llegarás a ser un juguete roto y te tirarán a la basura sin remordimiento alguno.

Nunca hagas caso a los motivadores que te animar a dar el 120%, a llegar muertos a casa, a dejarse la vida en el trabajo, ni a los libros de autoayuda. No me voy a poner dramático. Veamos como solucionarlo.

Mi recomendación, basada en años de experiencia, es que sigas esta sencilla fórmula.

Q<Be+Bp

(Cantidad de trabajo que realizo en mi empresa es menor que el Beneficio que obtiene mi empresa + el Beneficio que obtengo yo)

Igual que tu empresa obtiene un beneficio de tu trabajo, tú has de obtener otro, que va añadido a tu salario. Estamos hablando de un juego de suma mayor que cero. El beneficio de tu empresa es independiente del tuyo. Ella quiere que tu hagas estupendamente bien tu trabajo para que su beneficio sea mayor. Y tú has de trabajar estupendamente bien para tu beneficio propio aumente en la dirección y proporción que quieras.

Sé que es un poco lioso, ya que lo normal es pensar que el beneficio que se obtiene es el salario y no es así: el Beneficio que obtengo al trabajar es igual al Salario que obtengo y mis Beneficios propios.

Por Chomin Alonso

Consejero especializado en liderazgo, comunicación y en resolución de conflictos personales y profesionales. Con un estilo de trabajo contextual y estratégico, desarrolla habilidades encaminadas a la resolución y disolución de las dificultades. Las intervenciones se realizan sobre problemas concretos de comunicación, lo que permite resolver las dificultades en el menor tiempo. La aceptación de la realidad, el compromiso en la acción y la elección de propósitos, valores. El ejercicio de resoluciones estratégicas, en la toma de decisiones bien encaminadas y dar respuestas ágiles, hasta lograr una vida más rica y significativa, completan la consultoría. Especializado en consultoria de dirección de personas, cambio profesional, consejería dirección.

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