Mes: marzo 2020

Organiza tu vida como un proyecto.3º.- Si quieres decir la verdad, asegurate de poder mentir.

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Me pregunta un amigo sobre la mentira, tan cotidiana en estos momentos de nuestras vidas. «¿Los empresarios mienten igual que los políticos?» «Por supuesto, contesté, la mentira es una herramienta imprescindible en la empresa, en la sociedad, en las relaciones personales». Mi amigo se sorprendió doblemente ya que no esperaba esta respuesta.

Para Platón el mentiroso es alguien que es capaz de mentir, para Aristóteles es alguien que decide mentir. Casi parece lo mismo, pero no nos confundamos.

Foucault, con su mirada penetrante, afirma que «la democracia la parrhesía (el decir veraz, el derecho a dar la propia opinión y el coraje de oponerse a la de los otros) es peligrosa para la ciudad». 

En la empresa la mentira toma estos dos caminos: callar o mentir intencionadamente.

Veremos mejor el ejemplo en la sociedad y con los políticos.

Annah Arendt afirma que  «las mentiras siempre han sido consideradas como herramientas necesarias y legítimas, no solo del oficio del político o del demagogo, sino también del oficio del hombre de Estado»

El gestor ético sabe que en numerosas ocasiones ha de callar por respeto a la verdad, igual que el hombre de Estado.

En cambio el gestor no ético miente intencionadamente y como un demagogo hace de su mentira la verdad.

Mi amigo en su desconocimiento de la empresa lo que me preguntaba era «¿los directivos callan determinadas cosas o mienten intencionadamente?» Por supuesto, los directivos éticos, en ocasiones han de guardar un sabio silencio, ya que respetan la verdad.

Los mentirosos, en cambio, son personas despreciables, que siempre hablan, hablan y hablan, diciendo únicamente mentiras.

 

Organiza tu vida como un proyecto. 2º Elige una metáfora que de sentido a tu vida. La Esperanza.

Esperanza

Las metáforas impregnan la vida cotidiana, nos ayudan simbólicamente a ocupar nuestro lugar, a ser responsables, mantener una dirección y a no ir de aquí para allá como pollos sin cabeza.

Las metáforas, igual que los valores, son necesarias para llevar una vida rica y significativa, y se ha de tener cuidado al elegirlas.

En este momento los valores que necesitas, para superar estos tiempos complejos no están relacionados con el poder, con el logro o con el hedonismo, salvo que seas una persona insolidaria y egoísta. El placer, la ambición, la riqueza, el éxito de poco valen cuando tu vida o la de tus personas queridas está en peligro. 

En cambio debes elegir aquellos valores que te ayudan a vivir una vida bien vivida, como la compasión que te acerca a los demás, la tolerancia, el respeto, el amor a la verdad, la lealtad, la honestidad, la responsabilidad, la humildad, la religiosidad, el respeto a tus mayores y el esfuerzo en conservar el orden social y la seguridad. 

Según los valores que elijas en este momento marcharás hacia el Bienestar o hacia el Malestar y así harás más fácil tu vida y la de quienes te rodean.

Ya solo queda elegir una metáfora poderosa que te acompañe en estos tiempos de cambios y de incertidumbre. Te propongo una: estar en el Punto de la Esperanza.

Si te sitúas en este Punto, el futuro lo verás con optimismo y con fe. La Esperanza te invita a anticiparte a los acontecimientos y lo más importante verás al alcance de tu mano lo que deseas. La Esperanza de encontrarte con los tuyos, de encontrarlos sanos, seguros firmes, es la metáfora que nos ayudará a llegar sanos al final de esta pandemia.

 

Organiza tu vida como un proyecto. 1º Escribe un diario.

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Si esperabas conocer algún día lo qué es una disrupción, aquí la tienes.

Si ser consciente de ello, se ha producido un cambio profundo en tu vida, inimaginable en tu trabajo, impensable con tu familia y amigos. Parece como si tu futuro quedara en suspenso. En pocos días se ha producido mucho más que un cambio: una transformación en la sociedad y en ti mismo. La tan ensalzada globalización ha mostrado sus dientes y nos ha mordido con fiereza. Esto es una disrupción.

Ningún think tanks había pronosticado una situación comparable a esta. Una vez más se ha demostrado, que predecir el futuro es una tarea imposible, tan solo podemos acecarnos poco a poco a él.

Los objetivos que nos habíamos trazado han quedado en nada.  Las promesas, las intenciones, los deseos se han difuminado ante nuestros ojos.

¿Hemos cambiado de Verdad o nos está manejando la Mentira? 

La disrupción nos ha arrancado de un contexto en el que confiábamos y nos transporta a otro que desconocemos. Un viaje que nos produce un dolor imposible.

En poco tiempo nos hemos convertido en los niños perdidos de Nunca Jamás. La irrealidad nos invade. Hemos perdido nuestra sombra.

¿Cómo emprender un viaje al futuro, estamos a tiempo?¿Podremos recuperar nuestra vida, organizarla de nuevo?

En estos días voy a mostrar las herramientas que estoy empleando conmigo y que recomiendo a mi entorno.

Lo primero es hacer una análisis contextual de la situación y nada mejor para lograrlo que llevar un diario. Ahora, que el día en el que vivimos parece no acabar y el espacio se ha distorsionado. Hagamos como Anna Frank en su encierro: guardemos la memoria de este tiempo. Así, cada día será diferente y nuestra experiencia tendrá utilidad suficiente para nuevas generaciones.

¡Seguro que habrá nuevas generaciones, no lo pongamos en duda!

Conversar disuelve el miedo.

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En una ocasión me pidió un amigo que trabajara con él de un tema que le desbordaba: le habían diagnosticado un cáncer, que por suerte le curaron.

En una de las reuniones que manteníamos me preguntó, «¿De qué estamos hablando?» De la muerte, le contesté, como llevamos haciendo desde hace varios meses.

Ahora, la muerte, siempre presente, llama con ostentación a la puerta, golpea insistentemente en noticiarios, en editoriales de prensa, en tuit, en facebook, en istagram. Llama con sus nudillos a las puertas de Europa, de cada país, de cada ciudad de cada casa.

Gabinetes de crisis, empresas cerradas, proyectos cancelados, teletrabajo. Una sociedad que sabiamente se había apartado de la guerra, de la destrucción, de la muerte. Incrédula asiste a su llegada, de nuevo, desde el Oriente. Parece como si el suelo se resquebraja bajo los pies de Europa.

¿Qué podemos hacer además de lavarnos las manos y toser en el codo y esperar?

Es el momento de escuchar las voces de los que caminan junto a nosotros en este valle de lágrimas. La edad, la experiencia, la sabiduría nos permiten caminar con seguridad y no correr como alocados esperpentos. Es el momento de la melancolía y de la realidad. Caminemos seguros, confiados con aquellos que nos son queridos, abramos nuestro corazón, hablemos, conversemos, que el miedo no nos atenace y nos haga estar en silencio, conteniendo la respiración.

Es el momento de hablar los unos con los otros, con sinceridad, con valentía, con ánimo, incluso con entusiasmo. Con el entusiasmo de la vida. De la vida que merece ser vivida.

Hoy me he encontrado en linkedin la voz de Chapi, José Manuel Chapado, como siempre una voz magnífica y clara. Aquí os la dejo. Hasta aquí hemos llegado

¿Has preparado tu evaluación anual?

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Posiblemente la evaluación anual es uno de los hitos más transcendentes a los que se enfrenta un profesional. A nadie le extraña, que antes de afrontarla, se sienta inseguro, con falta de confianza, ansioso, insomne o se lleje llevar por un excesivo optimismo. Las causas por las que no se prepara convenientemente una evaluación son variadas y nos afectan de modo diferente.

Como las avestruces muchos profesionales esconden su cabeza bajo tierra o corren de acá para allá agitados como pollos sin cabeza. Los hay que se llenan de pensamientos catastrofistas del tipo «no valgo» «me van a despedir» «esta empresa no es para mí» o comienzan a hiperreflexionar obsesivamente, otros en cambio, irresponsablemente, confian en su capacidad de improvisar.

La evaluación es uno de esos los rituales empresariales que han venido para quedarse. Tiene mucho de moda y otro tanto de inutilidad tal y como se hace en la actualidad. Aún así, es irremediable pasar por ella. Estar prevenido, preparado, tener claro lo que se ha de decir, no olvidar nada que le favorezca a uno, ser elegante, educado y por supuesto, como recomendaba Gracián, actuar estratégicamente «entrar con la suya para salir con la nuestra». Es la tarea en la que hay que prepararse.

El evaluado ha de tener en todo momento un pensamiento estratégico, decidir cuándo ha de jugar y cuándo no, valorar lo que debe decir y lo que debe callar, etc . Es decir emplear todas las habilidades como un pavo para influir en quien le evalúa. 

Este es el principal marco de juego para quien está siendo evaluado: convertir en socio, aliado, complice al está al otro lado de la mesa, sentado confortablemente y seguro de su poder.

Una buena evaluación supone un año de tranquilidad y de calma.

Como consejero me corresponde estar junto al evaluado y ayudarle a observar, predecir y actuar. Sobre todo actuar. Toda evaluación tiene mucho de actuación. Como dicen los regidores en el teatro: «faltan cinco minutos para salir a escena» ¿Estás preparado?