Cada cierto tiempo tu teléfono te pide que actualices alguna App si quieres estar al día. Han programado su obsolescencia y en poco tiempo dejará de tener una vida útil.

En ocasiones son cambios pequeños, que se producen de un modo automático y no te das cuenta de ellos. Un pequeño aviso te dice que la actualización se ha producido de un modo satisfactorio. Nada más. Se ha instalado una diferencia, que no produce ninguna diferencia y, por supuesto, ni la notas ni eres consciente de ella.

En cambio cuando has de descargar una actualización manualmente, tu confianza desaparece y solo la recuperas preguntando a un amigo o abriendo la pantalla de ayuda.

Lo peor es cuando has de poner al día el sistema, en ese momento la ansiedad comienza a subir, conscientemente vas a realizar un particular suicidio de tu antiguo sistema operativo. Estás dispuesto a terminar con él con la esperanza de que el nuevo sistema te facilite los procesos que realizas o incluso nuevos procesos que desconoces. De no actualizarlo sabes que tu teléfono comenzará rápidamente, ¿en un año o en menos tiempo?, a ser una herramienta inservible.

Este año ha sido tan especialmente turbulento. Desde el mes de febrero has ido acumulado innumerables experiencias catastróficas, enfermedad, muerte , soledad, desconfianza, miedo, despido, pobreza. El «yo» que comenzó en enero nada tiene que ver con este que eres ahora.

Sin darte cuenta se te han pasado por alto un montón de actualizaciones de tu vida, tu modo de resolver dificultades, tus sentimientos, tu familia, tu carrera profesional. Ha sido un año tan vertiginoso, que te estás quedando fuera de mercado en tu forma de pensar, de ver el mundo, de estar junto a los otros.

¿Has empezado a notar esta obsolescencia?¿Miras el mundo con otros ojos, con otros sentimientos?¿Tu conocimiento ha envejecido? ¿Qué parte de ti, se resiste a actualizarse?

Siempre puedes negarte y mantener tus ideas, pero si el miedo te deja inactivo, te irás quedando más y más inútil.

PD. Actualizarse no es participar en un curso de formación, es dejar extinguir mis comportamientos actuales, mi forma de ver la vida, de relacionarme y cambiarlos por otros radicalmente nuevos, es por lo tanto un suicidio ritual de mis comportamientos.

Por Chomin Alonso

Consejero especializado en liderazgo, comunicación y en resolución de conflictos personales y profesionales. Con un estilo de trabajo contextual y estratégico, desarrolla habilidades encaminadas a la resolución y disolución de las dificultades. Las intervenciones se realizan sobre problemas concretos de comunicación, lo que permite resolver las dificultades en el menor tiempo. La aceptación de la realidad, el compromiso en la acción y la elección de propósitos, valores. El ejercicio de resoluciones estratégicas, en la toma de decisiones bien encaminadas y dar respuestas ágiles, hasta lograr una vida más rica y significativa, completan la consultoría. Especializado en consultoria de dirección de personas, cambio profesional, consejería dirección.

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