La pregunta es muy sencilla ¿Merece la pena cuidar a las personas con las que trabajas? Por supuesto que sí. Aunque de inmediato piensas que a unos más que a otros, incluso tienes muy claro a algunos nada. ¿Pero lo piensas de corazón o por interés? Cuando introduces el concepto interés el agua clara se vuelve turbia.

¿Y si es tu jefe? Claro, no hay duda, a tu jefe le cuidas tanto, que le mimas. Jamás te enfrentas con él, siempre le das la razón incluso cuando no la tiene.

¿Y si es tu socio? Según vayan los acontecimientos. Si tienes beneficios seguro que le cuidas o de lo contrario actuaras de otra forma

El concepto «cuidar», tan humano demasiado humano, como diría Nieztsche, se deshumaniza, y rápido se llega al convencimiento de que a la única persona a la que has de cuidar es a ti mismo «porque tú lo vales».

Mucha gente piensa así. Da igual el lugar que le corresponda en la empresa, sienten que ellos son lo único importante. Los demás son prescindibles y por tanto es innecesario cuidarlos.

Unos piensan que si cuidas a los demás eres un blandengue. «Uno sabe a lo que viene. A la empresa se ha de venir llorado» me decía altivo una persona, tiempo después recibió su correspondiente patada en el culo y se dolía de la injusticia.

Con mas de 50 y menos de 30 muchos CV van a la basura. Ni se abren. Son discriminados sin ninguna piedad. No se cuida al extraño.

La sociedad entera ha caído en una trampa terrible «solo lograrás el éxito si eres malvado» y cuanto más malvado más éxito. La bondad, la benevolencia, la compasión, la virtud… parecen resultar inútiles.

Recuerda. Si te cuidas y sobre todo si cuidas a los que debes cuidar, entonces lograrás lo que te propones

 

 

Por Chomin Alonso

Consejero especializado en liderazgo, comunicación y en resolución de conflictos personales y profesionales. Con un estilo de trabajo contextual y estratégico, desarrolla habilidades encaminadas a la resolución y disolución de las dificultades. Las intervenciones se realizan sobre problemas concretos de comunicación, lo que permite resolver las dificultades en el menor tiempo. La aceptación de la realidad, el compromiso en la acción y la elección de propósitos, valores. El ejercicio de resoluciones estratégicas, en la toma de decisiones bien encaminadas y dar respuestas ágiles, hasta lograr una vida más rica y significativa, completan la consultoría. Especializado en consultoria de dirección de personas, cambio profesional, consejería dirección.

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