Escribir, escribir, escribir. Este es el mantra.

Escribir, escribir, escribir. Este es el mantra.

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                 “Las personas organiza su vida alrededor de determinados problemas” White

Voy a explicar de la forma más sencilla cómo conversamos con nosotros mismos, y cómo estás conversaciones tan intimas, que ocultamos a quienes no rodean, pueden llegan a causar una tensión interna tal, que impiden a la persona ser ágil en sus reflexiones, ejecutiva en sus decisiones y hábil en la implementación de estrategias de bienestar.

También hablaré de como estas conversaciones pueden sobre dimensionarse de tal forma que ocupan el espacio de “todos los pensamientos” llegando a lo que se define popularmente como una “obsesión» durante periodos más o memos largos, pero siempre incapacitares.

Por último desvelaré que a mejor forma de despedirse de las voces, es escribir cartas de despedida 

Navegar sin piloto.

Cuando una persona se siente Saturada por su Problema, se produce en ella un aumento descontrolado de malestar: se siente agitada, inquieta, desasosegada, emocionalmente perdida…

La presencia en su vida de acontecimientos  que le superan en todos los frentes y que lleva tiempo intentando resolver deja a la persona cansada, bloqueada y angustiada.

Sin ser consciente de ello, la persona, pierde su rumbo, olvida habilidades con las que contó en otros momentos para resolver situaciones similares y queda como un barco a la deriva, sin piloto que le gobierne con mano firme. A merced de la tormenta. Escala por montañas de agua y desciende precipitándose por grandes valles que se abren entre las olas, por acantilados en movimiento le rodean y le aterrorizan.

“Pesadas masas de agua inundan mi rostro mientras hablo ¡Ay desdichado de mi!” dice Virgilio.

El piloto que ya no gobierna su barco queda en un silencio especial: deja de hablar con los demás y comienza a hablar con el mismo. Esas voces le acompañan en su soledad, le aconsejan, consuelan, comprenden o se enfadan y se irritan por como gestiona su crisis. Esas voces, en largas e interminables conversaciones, que le separan de la realidad de la tormenta, le distraen y a la vez le pierden.

Es difícil entender la realidad

Del mismo modo que el piloto cuando pierde el gobierno, las personas mantienen conversaciones silenciosas con ellas mismas, hablan una y otra vez de sus Racimos de Problemas, intentando comprenderlos, penetrar en sus razones profundas, en cómo se han generado, cómo se mantienen… Las personas creen que de esas conversaciones intimas obtendrán la “verdad”. Pero no es así.

Es difícil entender la realidad, entender que las personas organizan su vida, sus conversaciones, sus encuentros alrededor de determinados problemas que les superan, que no entienden, que una y otra vez se repiten en su día a día.

Nadie conoce tanto su problema como uno mismo. Y es ese profundo conocimiento del problema el que lo vuelve transparente. Las conversaciones internas se mantienen por la propia transparencia de lo que sentimos pero no vemos, de lo que nos duele pero no comprendemos.

¿Acaso cuando el piloto toma el mando y gobierna acertadamente no tiene la sensación de que las cosas van bien sin necesidad de esforzarse en ello? ¿Acaso cuando las personas viven una buena vida, las conversaciones internas no pierden la acidez, el desgarro, el sufrimiento y en ese momento son de nuevo pensamientos, recuerdos, reflexiones…?

Claro que es difícil entender cómo se producen estas conversaciones, aunque permanente conversamos. Claro que es difícil aceptar que una persona sana conversa con ella misma, prepara conceptos, hilvana frases, ensaya discursos…

En la calle nos cruzamos con personas, tan sanas como nosotros, que hablan con ellas mismas y lo comprobamos al verles vocalizar esperando un semáforo o mientras pasean. Cada uno de nosotros mismo nos hemos dado cuenta de ello, cuando vemos que alguien nos mira o cuando al mirar a una persona que habla con ella, nos mira y deja de hablar avergonzada de haberla descubierto en su intimidad

“Eh” me gritó en una ocasión un soldado que hacía guardia en una garita del malecón de Santo Domingo “Va hablando solo” . Me dijo. “Sí, voy preparando una clase”. Paseaba y a la vez me iba hablando con las personas que esa misma tarde iban a escuchar mi conferencia.

Aprende comunicarte acertadamente contigo mismo

¿Cómo conversamos con nosotros? ¿Hasta que punto entorpecen estos conversaciones nuestra vida? Aquí puedes ver algunos ejemplos que pueden resultarte inspiradores para despedir a tus voces 

La primera vez que comprendí la importancia de este estilo de fue con un niño al que le aburría hacer su tarea y que por las tardes le venía a acompañar la pereza.

En otra ocasión una universitaria escribió a sus “Queridas voces de mi cabeza. Tantas veces, que por tantas cosas, habéis venido a verme, que ya apenas me abandonáis nunca.”

En otra carta un joven hablaba así a sus veces “ Bueno, ha llegado el momento de despedirse”.

Otra persona conversaba así con su angustia “Ha llegado el momento de que no haya más ataduras y cada uno de nosotros sea libre”

En ocasiones descubrimos la verdad de intensas relaciones que mantenemos   “Hola ansiedad. Nos conocemos desde hace ya un tiempo, me has acompañado en mis peores momentos, estuviste a mi lado, no me fallaste cuando te necesité. Gracias a ti conseguía sentirme peor, y peor y peor … por eso necesito respirar, que me dejes espacio……”

En ocasiones nos llama la atención de la dificultad de escribir una carta a alguien que tanto sufrimiento nos ha generado “Querida pereza. Es difícil escribirte, esta carta, porque hemos pasado unos momentos magníficos, y muy gratificantes, hemos estado abrazados en el sofá, en la cama, pero a la vez por mucho que me guste tu compañía, necesito quitarme malas influencias como la que eres tu para mi”

También puedes escribir una carta a una personas  y pedir ayuda “ayúdame a salir de este lío sin provocar daños a nadie ni a nada”

Incluso redactar cartas intimas “Nunca he querido despedirme del alcohol!. Lo he evitado en todo momento. Nunca he querido reconocer que sea la fuente de mis problemas. No quería reconocer la clara asociación del alcohol con lo que en realidad me preocupa”

Escribir a  algo tan especial, que llega a construirnos  “Hola querida fantasía…quería hacerte saber que estoy mejor, saliendo de la oscura noche, saliendo de mi cementerio sin flores, haciéndome con las suficientes fuerzas para enfrentarme a las cosas, a las antiguas y también a las actuales”

Comunicarse con algo a lo que tememos “Querido Problema. Querido pasado, sombrío pasado. ¡Vete! Estoy  agotada. Te pido por favor que te vayas”

O con esfuerzo rechazar aquello que nos hace sufrir “No formas parte de mi vida. No elijo tener cerca de mi manipuladoras, egoístas y frías como tu”

También pedirte ayuda a ti mismo “Necesito que me ayudes a encontrar la solución, que me ayudes  a encontrarme”

Del mismo modo que la palabra nos hace personas el escribir nos permite tomar las riendas de nuestra vida.

Escribir, escribir, escribir. Este es el mantra

Despídete de tus voces

 

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Sí, hablas contigo mismo, con voces que están dentro de ti mismo, no es nada raro.

Y no por eso estás loco, ni eres un esquizofrénico: eres una persona normal. Hablar con uno mismo una práctica habitual en cualquier persona .

Son conversaciones que nos ayudan a reflexionar, a concentrarnos, a generar nuevas ideas… mantenemos conversaciones  con  personas reales – mi padre, mi madre, ni novio…-  o con conceptos abstractos – con la pereza, la rabia, el miedo, el éxito…-

Algunas de estas conversaciones se mantienen durante un largo  tiempo,  hablas con tus voces cuando estás solo, vas en el coche, ves televisión, bajas a por el pan… Puede que hables con personas que ya no están en en tu entorno, bien han fallecido, o con personas que no has conocido nunca y a las que admiras. Pero también puedes  hablar con personas con las que mantienes un conflicto: estas son las conversaciones mas amargas.

Entonces intentas una y otra vez de convencerlas de que la razón está de tu parte, pero nunca lo logras. Es más, ellas acaban teniendo razón. Es agotador y cada día te separa más de la realidad: comienzas a vivir en un realidad poaralela.

¿Qué tal si te despides de tus voces?

Despedirse de alguien con el que has porfiado durante año puede ser triste. Seguro que te dejará un gran vacío. Pero será la forma de vivir una nueva vida.

 

Una buena vida

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Aquí tienes un mapa de cómo moverte en la vida.

Sitúate en el punto azul, el Punto de Esperanza, donde se unen las dos circunferencias. Ahora te encuentras ahí: «tienes la esperanza de llevar una vida mejor»

Lo más probable es que tomes algunas decisiones bien encaminadas y otras mal encaminadas. Si el número de decisiones bien encaminadas es superior a las mal encaminadas y si estás no son irremediables: disfrutarás de una buena vida.

No le des más vueltas. Como dice Heráclito: «Camino arriba, camino abajo, uno sólo y el mismo»

«Nunca sé lo que pienso hasta que lo digo»

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El titular de este Post es una frase, maravillosa y acertadísima, de Harry Goolishian uno de los fundadores de la terapia colaborativa: «Nunca se lo que pienso hasta que lo digo».

La humildad es una de los principales valores para mantener un buen trato entre personas, como dice mi querido José Manuel Chapado @jmchapado

Para continuar os propongo una brillante reflexión de Milton Erickson:

“Mirad, los clientes que acuden a vosotros, lo hacen porque no saben exactamente por qué acuden a vosotros. Ciertamente tienen un problema, pero si supiesen cuál es no acudirían. Y como no saben cuáles son verdaderamente sus problemas, no os lo pueden decir . Sólo pueden daros un informe bastante confuso de lo que piensan. Vosotros escucháis con vuestro background y no sabéis que están diciendo, y es mejor que sepáis que no lo sabéis. Y es en ese momento tenéis que tratar de hacer algo que provoque un cambio en el cliente… un pequeño cambio cualquiera, porque el cliente quiere un cambio, aunque sea pequeño, y lo aceptará como un cambio… El cambio se desarrollara en sintonía con sus necesidades personales” 

Cuando alguien te diga que sabe lo que te ocurre… piénsatelo dos veces.

Asesoramiento contextual no-clínico. Calma y Bienestar.

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¿Pueden cambiar las personas a través de conversaciones de una cierta intensidad?. El Asesoramiento contextual no-clínico centrado en la toma de decisiones puede lograrse. Hundiendo sus raíces en las terapias de 3ª generación,  colaborativas, narrativas, breve, centrada en soluciones… logra que las personas puedan transformar su vida a través de conversaciones aparentemente sencillas

Junto a Santiago Moraleda impartí en marzo el Curso de Calma y Bienestar en un Centro de Salud de la Comunidad de Madrid. Aquí está reflejado el mapa de los contenidos y conversaciones que se desarrollaron durante el primer día (90 min) en el que asistieron 20 personas. El curso continuó cuatro días más, durante ese tiempo las  metáforas, las conversaciones, el diálogo, la escucha, el saber decir… mantuvieron vivas una serie de conversaciones transformadoras.

Los logros de los participantes fueron medidos a través de un cuestionario STAI cuyo objetivo es evaluar dos conceptos de la ansiedad: ansiedad como estado y ansiedad como rasgo.

Vivir una vida bien vivida

vida bien vividaQué nadie piense que está obligado a vivir una vida bien vivida. Ni mucho menos. Cualquier persona puede eligir entre  llevar una Una vida bien vivida o Una vida mal vivida. Este es el reto al que toda persona se enfrenta: «¿que vida decides llevar el resto de tu vida?»

Puede que un día se tuerza, en otro ocurra algo terrible. La decisión es libre y de cada uno. Nada tiene que ver lo que nos rodea para llevar una buena o una mala vida. Conozco a personas que parecen tener de todo y ellas dicen que llevan una «vida de mierda». En cambio otras personas que llevan una vida aparentemente dificil dicen  estar «agradecidas a la vida».

La vida son unas vacaciones pagadas, que merece la pena vivir. Y si las vives bien mucho mejor.