Categoría: Actuar

¿Has preparado tu evaluación anual?

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Posiblemente la evaluación anual es uno de los hitos más transcendentes a los que se enfrenta un profesional. A nadie le extraña, que antes de afrontarla, se sienta inseguro, con falta de confianza, ansioso, insomne o se lleje llevar por un excesivo optimismo. Las causas por las que no se prepara convenientemente una evaluación son variadas y nos afectan de modo diferente.

Como las avestruces muchos profesionales esconden su cabeza bajo tierra o corren de acá para allá agitados como pollos sin cabeza. Los hay que se llenan de pensamientos catastrofistas del tipo «no valgo» «me van a despedir» «esta empresa no es para mí» o comienzan a hiperreflexionar obsesivamente, otros en cambio, irresponsablemente, confian en su capacidad de improvisar.

La evaluación es uno de esos los rituales empresariales que han venido para quedarse. Tiene mucho de moda y otro tanto de inutilidad tal y como se hace en la actualidad. Aún así, es irremediable pasar por ella. Estar prevenido, preparado, tener claro lo que se ha de decir, no olvidar nada que le favorezca a uno, ser elegante, educado y por supuesto, como recomendaba Gracián, actuar estratégicamente «entrar con la suya para salir con la nuestra». Es la tarea en la que hay que prepararse.

El evaluado ha de tener en todo momento un pensamiento estratégico, decidir cuándo ha de jugar y cuándo no, valorar lo que debe decir y lo que debe callar, etc . Es decir emplear todas las habilidades como un pavo para influir en quien le evalúa. 

Este es el principal marco de juego para quien está siendo evaluado: convertir en socio, aliado, complice al está al otro lado de la mesa, sentado confortablemente y seguro de su poder.

Una buena evaluación supone un año de tranquilidad y de calma.

Como consejero me corresponde estar junto al evaluado y ayudarle a observar, predecir y actuar. Sobre todo actuar. Toda evaluación tiene mucho de actuación. Como dicen los regidores en el teatro: «faltan cinco minutos para salir a escena» ¿Estás preparado?

 

Eutanasia laboral. Descubre si estás siendo discriminado por edad.

discriminación por edad

 

Si tienes más de 45 años, empieza a prepararte: tienes todas las papeletas para sufrir discriminación por edad en los próximos años. 

La discriminación por edad es un tipo de acoso dificil de evaluar objetivamente, pero muy fácil de sentir, basta una mirada, un comentario, un vacío, un desplante, etc.

En este post te dejo algunas reflexiones para que compruebes si comienzas a ser  discriminado por edad y no lo confundas con estar quemado (Burnout), más vinculado con el estrés, mala calidad del trabajo, carga excesiva, acoso, falta de tiempo, etc…

Algunos puntos a observar.

Recuerda que no es tu empresa quien te discrimina, ni el sistema capitalista, ni el gobierno y sus leyes. Te discriminan tus mismos compañeros, con los que has mantenido un trato cordial durante años. Algunos de ellos son los que convierten tu edad en una debilidad.

Acepta que tu no eres el culpable, ni tu edad es el problema. Muy probablemente haya personas mayores que tú en la empresa y no están sufriendo ningún tipo de discriminación por edad. 

Ten presente que la discriminación aparece a través de señales insignificantes. Pequeños comentarios, gestos, exclusiones, dilación. Si las pasas por alto estas alimentando la discriminación, te estás anestesiando a lo que te va a llegar. Estate atento a cualquier señal de discriminación por edad y actúa.

La discriminación por edad busca destruirte como persona. No toca tu talento, ni tus capacidades como trabajador, ni tu ilusión por tu profesión. Te califican como mayor, anticuado, rígido, poco rentable, etc. Si te dejas avasallar te vuelves el blanco al que van disparar.

No estás solo. ¿Conoces más casos en tu empresa?. Personas que con más de 45 años comienzan a ser discriminadas. La cultura de algunas empresas aceptan que los trabajadores al envejecer son una carga para la empresa y como única solución ven la aplicación de la Eutanasia Laboral.

Ten presente que los jóvenes no son tus enemigos, ellos son tus aliados de verdad. No te apartes de ellos y mucho menos dejes que se aparten de ti. Tu eres el sabio y tu sabiduría puede salvarles de muchas meteduras de pata. No sean el abuelo cebolleta, sé su mentor.

Acepta que tus objetivos vitales y profesionales están cambiando. Perdónate por no haber alcanzado los objetivos que te propusiste en tu juventud. No eres un inútil ni un fracasado: eran muy difíciles de lograr para ti en aquel momento.

Te propongo estas 10 tips, para actuar ante la discriminación por edad

1.- No te creas imprescindible. Se flexible.

2.- Acepta que nadie en la empresa te debe nada.

3.- Sé leal contigo. Formas un equipo de dos: tú y tú mismo

4.- No importa tu experiencia, importa tu sabiduría. Cultívala.

5.- Cada día, cada reunión, cada tarea es importante para tu propósito.

6.- Acércate a los jóvenes de éxito. Ayúdales. Se su mentor.

7.- Hazte valer. Haz que reconozcan tu trabajo. Se exigente.

8.- Adelántate al tiempo. Arriésgate, ve por delante.

9.- Comunícate con eficacia. Adapta tu discurso, acepta las modas.

10.- Nunca tires la toalla. Afuera hace mucho frío.

Siempre conserva la calma … y llegado el momento hazte invisible.

 

P.D. Si decides aprovecharte de tu edad para trabajar menos o nada, para estar rebotado con el mundo, sentirte deprimido, estar enfadado, sentirte una víctima, etc. y tu único deseo es jubilarte lo antes posible para no hacer nada de nada, este post no tiene interés para ti.

¡Disfruta de tu merecida y ganada a pulso discriminación por edad!

Resetea tu vida

Coffee break

Va siendo hora de resetear tu vida. Fíjate. ¿Va lenta?¿Te atascas en algunas decisiones?¿Te has despistado de tu camino?¿Estás bloqueado, asustada?¿Tienes miedo?¿Estas acelerada y no te mueves?¿Quieres quitarte un hábito estúpido?…

Va a ser cierto. Necesitas resetear tu vida. Volver a tu configuración inicial. Reencontrar tus valores originales, quitar los añadidos, y definir los que necesitas para este período de vida que comienza a abrirse paso.

Es el momento de dar al botón de estar centrado, enfocado en lo que te importa, situado en el momento presente. ¡Dar al botón de resetear!

¿Estás dispuesto?

Aquí tienes algunos cambios que vas a conseguir.

1º.-Detener tu sobrecarga mental. Todas esa charla que ocupa más espacio del que hay en tu cabeza.

2º.- Dejar de juzgarte. Para con esa permanente autoevalución en la que siempre pierdes

3º.- No mirar más a tu pasado. Nada va a cambiar, fue como fue. Recuerda que tu pasado no es el culpable de tus malas decisiones hoy.

4º.- Eligir mejor a los compañeros de viaje. Hay gente tóxica, si te unes a ellos acabarás siendo una persona tóxica.

5º.- Observar tu lío. Como si fuera el de otro. Recuerda: tu no eres el problema, el problema es el problema

6º.- Aceptar como eres. Es maravilloso que tomes consciencia de ti mismo

7º.- Comienza a pilotar tu vida. Desactiva el piloto automático. Encuentra sentido a lo que haces, en relación a tu propósito.

8.- Dejar de seguir reglas que no tienen sentido. Tu sabes cuáles son, actúa.

9.- Disfrutar de la conversación. Escucha al otro con atención y respeto él te dará las claves.

10.- Y, por encima de cualquier cosa, comenzar a vivir una nueva vida 

No te dejes discriminar por edad. ¡Actúa!

 

Two businessmen using a tablet computer

La discriminación por edad es más un sentimiento, que una fecha concreta. Comienza «cuando me siento cuestionado por mi edad» y no cuando cumplo una edad determinada.

Para hacernos una idea, es a partir de los 45 cuando comienza el rum-rum «te están saliendo canas» «ya no vales» «estás fuera de juego» «no me queda nada por hacer», pero al llegar 50 se vuelve una cantinela cargante «eres viejo» «si quieres hacer algo tienes que empezar de cero» y a los 55/60 se convierte en un ruido ensordecedor.

Para confirmar que se inicia el proceso de Discriminación por edadhas de prestar atención a las conversaciones de tu alrededor, a los hechos que se suceden y, por supuesto, a tus conversaciones interiores.

Por ejemplo si sientes que estás siendo apartado de un proyecto en el que participas, no eres convocado a las reuniones importantes, no te llega puntualmente, o simplemente no te llega, una información de valor, tus intervenciones son acogidas con silencio y por último están incorporando «savia nueva» y «nuevas ideas» y tu jefe te dice que no te preocupes, que es necesario para que el proyecto vaya adelante , y tienes más de 45 años: lo más seguro es que se esté iniciando un proceso de Discriminado por edad.

Ponte en marcha ¡No esperes más! La discriminación va a ir en aumento hasta que un día, inesperadamente, seas despedido y te sumes a los más de 1.500.000 de discriminados con más de 45 años (2018).

Para que estés atento te dejo un listado de indicadores que confirman, que el proceso de Discriminación por edad, ha comenzado o está a punto de comenzar. En un próximo post veremos como actuar.

Prepárate si escuchas estas frases, estás entrando en el el Reino del No

«No muestras interés por aprender» «No eres flexible mentalmente» «No te adaptas la tecnología». «No eres nativo digital» «Tienes barriguita» «No eres creativo» «Necesitamos ideas nuevas» «No estás comprometido» «No tienes energía» «No eres manejable, te estás volviendo susceptible y rígido» «No sabes trabajar con los jóvenes, tienes que adaptarte» «No entiendes el mundo actual» «No tienes flexibilidad de horarios» «No tienes flexibilidad en el salario» «No eres joven» … «¡Eres viejo para esto!»

¡No te dejes discriminar por edad!

No pierdas ni un minuto, planifica tu respuesta, inicia tu estrategia. Eres valioso y necesario para la sociedad, para tu empresa, para tu familia y para ti. Confía en tu sabiduría.

¡Te queda una tercera parte de tu vida por vivir! ¡Adelante!

Migrantes de empresa en empresa.

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La migración, ir de una empresa a otra, de un trabajo a otro,  es el único futuro que tiene un profesional en la actualidad.

Antes los emigrantes eran un grupo reducido de personas que gastaban su escaso patrimonio en llegar a un país desconocido e iniciar su vida desde cero. Era su desesperada ilusión. Incluso arriesgaban su vida. Hoy les ocurre lo mismo en manos de traficantes.

En la actualidad cualquier trabajador sabe que a lo largo de su vida, va a tener que migrar, 4, 6, 10 veces o más, entre trabajo y trabajo. ¡Es una realidad!

Puede que no te veas forzado a abandonar tu ciudad, tu provincia o tu país, sin embargo tendrás que ir de una a otra cultura empresarial, ponerte bajo las ordenes de otros jefes (lo de líderes me resulta pedante y falso), compartir el pan con otros compañeros, alcanzar nuevos objetivos, aprender a comunicarte en nuevas lenguas, iniciar nuevas relaciones, etc. Durante más de 40 horas a la semana tu mundo no será su mundo, será algo desconocido e incierto.

Hablamos tanto de migración, de pateras, de trafico de personas, que no reparamos en las grandes autopistas llenas de automóviles conducidos en silencio, del metro y los millones de personas que se bambolean en su interior y de los autobuses que frenan y arrancan. Nos falta distancia para verlas y mucho más cuando somos uno de ellos.

Somos migrantes. Conozco personas que hacen cientos de kilómetros al día para ir a su trabajo ¡Cruzan el Estrecho de Gibraltar varias veces! Otros cientos más son despedidos a diario y otras tantas se felicitan de lograr uno nuevo. ¡Se mueven en un mundo de deslealtades y de incertidumbres! Un mundo duro y complejo: un bosque de cemento. En el que después del último despido dejas de existir.

Somos migrantes entre trabajo y trabajo. Cuanto antes lo aceptemos, antes pondremos solución.

 

¡Adiós autoayuda, adiós!

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Estás en la calle. No tienes trabajo. Te han dado el mes de vacaciones que tanto necesitabas. Comienzas a dormir mal. Tus “amigos” esos que tanto te repetían que contaras con ellos, no se ponen al teléfono. Logras entrevistas para dentro de tres meses “chico estoy muy liado y antes, de verdad, no puedo”. Estás demasiado tiempo sentado en el sillón del salón. Comienzas a jugar con la Tablet. No quieres abrir tu linkedin, ni la app de tu banco. Te quedas en casa y luego te das un paseo por el parque. Todos los días te cruzas con la pandilla de drogatas y con sus camellos. Cada cierto tiempo con la policía. Es una realidad que no imaginabas. Caminas por la ciudad sin rumbo. Entras en una librería y vas a esa maldita estantería ¡Autoayuda! Te sientes mayor. Ya pasas de los 40. Desde la universidad, desde la escuela de negocios, desde que hiciste el último curso de PNL, con el que te premio tu antigua empresa, no habías leído un libro de empresa y ahora estás frente a la estantería de ¡Autoayuda! Como si en ellos estuviera tu salvación. Como si fueran un oráculo que consultar. Como si tuvieran algo nuevo que decir

Cada titulo es más evocador que el anterior: «Pon al día tu autoestima». «Mira el mundo con un microscopio». «Es el momento de ponerte a plantar algo».  «Sueña». «Ahora es tu momento». «Deja atrás la mala racha. La buena suerte: existe». «El cocinero que vendió su mini de segunda mano». «Bienvenido al autobús»

Son muchos más de los que te imaginas. Cientos de libros de autoayuda con títulos sencillos por no decir infantiles.

Cierto, te han despedido y lo único que se te ocurre es un manual para encontrar trabajo: “encontrar trabajo es un trabajo” te repites, “es el momento de transformar mi vida, mis ilusiones, mis familia : ser otro” te repites, “de lograr lo que siempre he querido” te repites, “de terminar con esta mala racha que dura años” te repites.

Tu cabeza se llena de conversaciones.

Dejas de ser el que eras y te conviertes en un nuevo tipo de consumidor: el parado. Pasas por caja y te llevas tres libros interesantísimos.

En la cama los miras. Abres uno, y después otro, y después otro: “Por favor se feliz”. “Las 8 leyes chinas para ser millonario”. “El atajo del mago”.

Lo acabas de entender: ¡Es el momento de tirarlos! De tirar esa literatura autocompasiva, que te trata como un millenial.

Sí, pasas de los 40 años y no eres un tipo indefenso, ni estás alelado, ni eres un inútil. Eres una persona que pasa por una dificultad. Nada más. Una grave dificultad, eso sí.

Cuanto antes lo arregles mejor.

Deja de quejarte

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Pocas cosas resultan tan adictivas como la queja.

Cuando empiezas ya no puedes parar. Una queja llama a la siguiente, se encadenan sin solución de continuidad y convierten la vida en un túnel oscuro en el que no se intuye ninguna salida.

Tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo según te acercas con tus quejas se separan. Cualquier persona vale para escuchar tus quejas y con las más cercanas te sientes más en tu salsa, ante ellas te quejas con una mayor intensidad emocional, pero lo único que consigues es que se alejen de ti. Lo que al principio les entretenía por curiosidad malsana, ahora les aburre.

El extremo es cuando te quejas ante personas que no conoces, en el bar, en la calle, en el trabajo, entonces te sientes profundamente solo e incomprendido, como si la Fortuna jugara contigo igual que el viento con las hojas secas de los árboles

La queja te desacredita ante los ojos de los demás. Te hace perder valor y te convierte en una persona débil. Con la queja buscas la compasión, la amistad, la empatía de los otros, pero encuentra su desprecio. Así, abres la puerta al que te escucha, para que haga lo mismo, es más le explicas como hacerlo. Igual que si le explicaras a un ladrón donde has guardado las pocas joyas que te quedan después del último.  Además, como sabe que no es el primer ladrón se siente disculpado y te causará mayor daño si puede.

Quejarse de lo que te ha pasado da pie a lo que está por llegar. Anima al que te escucha a hacer lo mismo. Si fuiste despreciado, te despreciarán de nuevo. Nadie confía en el quien se queja, es más lo menosprecia, le subestima. Le anula y le quita cualquier valor que tenga.

Al buscar consuelo con la queja se atrae el desprecio y la complacencia.

La solución

Una persona prudente nunca habla de sus defectos. Todo lo contrario, celebra los éxitos logrados, comenta los favores que ha recibido, señala la atención, el respeto y de la estima que otros sienten por él, para que otros puedan emularlos.

Ser reconocido y admirado atrae a los amigos y frena a tus enemigos.

Dos caminando juntos

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En ocasiones me preguntan como se desarrolla una reunión de asesoramiento, he aquí una descripción de la misma.

 

No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mi, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mí amigo.

Albert Camus

 

La conversación que mantienen en la intimidad el cliente y el consejero recuerda la situación en la que dos amigos se intercambian confidencias . Cómodamente sentados uno frente a otro con una especial sensación de reconocimiento, libertad y discreción. La conversación se adentra, sin esfuerzo, ni dolor, en lo más recóndito del alma, en lo más oculto y secreto. Igual que si se tratara de una excavación arqueológica. Se produce así una conversación entre iguales que se respetan, entre desconocidos que conversan con intensidad, profundidad y sinceridad. Una conversación orientada a vivir una vida bien vivida.

Una especial relación

Por supuesto no basta con la amistad, la cercanía, el reconocimiento, la empatía, en una conversación que busca descubrir el bienestar. El consejero con su experiencia y técnica, dirige estratégicamente la conversación convirtiéndola en una terapia sanadora. Las palabras, los silencios, las metáforas, como un cedazo van separando con cuidado el grano de la paja. Es en este momento cuando, apoyándose en el trato respetuoso y educado, el “decir placentero, sugestivo” transforma la conversación de “enseñanza culta” en una acción terapéutica, sanadora y liberadora. Al placer de conversar se une la utilidad del aprendizaje vital que se intercambia como un regalo entre ambos. Es entonces cuando los amigos, como remarca Gracián, se vuelven maestros el uno del otro. Es entonces cuando la conversación produce cambios duraderos en la vida y transforma al cliente en una persona activa, le devuelve la ilusión, la confianza y le motiva a la acción.  

Más sencillo, más rápido, mas útil

Lograr este ambiente de sencillez terapéutica requiere de una gran humildad. Primero, por parte del consejero al aceptar que no va a ser él quien descubra las soluciones. En segundo lugar el cliente ha de aceptar que las soluciones, que ha empleado hasta este momento, debe abandonarlas. Ambos son imprescindibles para este propósito. Uno y otro han de esforzarán a través de la conversación en construir una nueva estrategia de la que el cliente será el protagonista y por tanto quien la implementará y logrará el tan deseado éxito. Una relación oculta, aunque no secreta.

La conversación que ambos mantienen en el microcosmos relajado y apacible del despacho, está en íntima relación con los tiempos y el espacio del macrocosmos externo en el que habita el cognitivamente el cliente. El mundo de sufrimiento, de la angustia, la ansiedad, la depresión, el fracaso de la vida del que quiere salir se traducen en palabras, con las que se dibuja un mapa, un camino por el que dos caminan juntos. Esta relación de profunda amistad es a la vez científica y emocional, cálida y fría, pero principalmente centrada en el propósito del cliente, en nada más.

Cambiar o transformarse.

Así se desarrolla una reunión de asesoramiento persona a persona.

En un espacio intimo, protegido, se desarrolla esta sincera relación de «amistad» entre cliente y consejero, produciéndose la magia del cambio “La tarea del asesor no consiste pensar por el cliente, ni acerca del cliente, sino con él” caminar juntos, ni delante ni detrás, hombro con hombro. 

Es el cliente quien decide cambiar o transformarse.

Del libro «Deja de hacer bien lo que haces mal» de Chomin Alonso

Sé más Flexible. Deja de hacer bien, lo que haces mal.

 

Puede parecer sencillo pero no lo es tanto. La costumbre te lleva a hacer una y otra vez lo que sabes hacer. Cada vez más rápido, cada vez mejor. De modo automático y sin pensar. El problema aparece cuando te vuelves rígido y eres muy bueno haciendo las cosas mal. Entonces todo se complica y poco a poco te vas metiendo en un lío mayor.

Encontrar soluciones sencillas a problemas complejos es una habilidad que va perdiendo el individuo. «¿Cómo va a tener una respuesta sencilla algo que me causa tanto malestar?». Los retos se multiplican y  los consejeros han de ayudar a sus clientes a encontrar respuestas sencillas. Disolver con rapidez las dificultades que entorpecen la vida profesional es la tarea capital.

Un paso sencillo del que se tiene un resultado excelente es: dejar de hacer bien, lo que haces mal.

Cuando una persona está dejando de hacer lo que hacían mal, no responde de un modo automático, separa sus emociones de la toma de decisiones, ni culpa a los demás de lo que a él le ocurre, etc. Entonces decimos que se ha vuelto más flexible y los resultados son evidentes «Tengo más tiempo. Las cosas salen con mayor facilidad. No tengo que estar en todas partes. Tengo una sensación rara».

Por mucho que duela hay comportamientos, actitudes, palabras, gestos que deben eliminarse si quieres influir acertadamente en las personas que están bajo tu responsabilidad.