Categoría: Dirección de personas

Sé más Flexible. Deja de hacer bien, lo que haces mal.

 

Puede parecer sencillo pero no lo es tanto. La costumbre te lleva a hacer una y otra vez lo que sabes hacer. Cada vez más rápido, cada vez mejor. De modo automático y sin pensar. El problema aparece cuando te vuelves rígido y eres muy bueno haciendo las cosas mal. Entonces todo se complica y poco a poco te vas metiendo en un lío mayor.

Encontrar soluciones sencillas a problemas complejos es una habilidad que va perdiendo el individuo. «¿Cómo va a tener una respuesta sencilla algo que me causa tanto malestar?». Los retos se multiplican y  los consejeros han de ayudar a sus clientes a encontrar respuestas sencillas. Disolver con rapidez las dificultades que entorpecen la vida profesional es la tarea capital.

Un paso sencillo del que se tiene un resultado excelente es: dejar de hacer bien, lo que haces mal.

Cuando una persona está dejando de hacer lo que hacían mal, no responde de un modo automático, separa sus emociones de la toma de decisiones, ni culpa a los demás de lo que a él le ocurre, etc. Entonces decimos que se ha vuelto más flexible y los resultados son evidentes «Tengo más tiempo. Las cosas salen con mayor facilidad. No tengo que estar en todas partes. Tengo una sensación rara».

Por mucho que duela hay comportamientos, actitudes, palabras, gestos que deben eliminarse si quieres influir acertadamente en las personas que están bajo tu responsabilidad.

 

 

Algunos tips para sobrevivir a la gente tóxica en tu nuevo trabajo.

GENTE-TOXICA

En un nuevo trabajo, además de la novedad y de la inquietud por hacerlo estupendamente, aparecen ante ti un grupo de personas, que por su carácter o por su forma de relacionarse contigo, te van a resultar muy peculiares y peligrosas, son gente tóxica. En toda organización los encontrarás.

Por supuesto también encontrarás magníficas personas interesadas en su trabajo y profesionales de los que aprender. Pero al principio, no serán ellos quienes destaquen, sencillamente te observarán en silencio.

Aquí van algunos consejos que te ayudarán a sobrevivir los 6 primeros meses. Después ya es cosa tuya.

1º. Desconfía de la gente tóxica.

Gran parte de los consejos de tus nuevos compañeros pretenden que te comportes como ellos y por lo tanto que tengas su visión de la empresa y de todas las personas con las que te vas a relacionar.

Solución. Confía en ti. Esta es una herramienta muy eficaz. Recuerda que si te han contratado es por algo: te necesitan y no han encontrado otro mejor. Así, que has de ser como eres.

2º Se humilde.

Tus nuevos compañeros querrán saber de ti, lo intentarán en las conversaciones sencillas, tomando café, a la hora de la comida, en el WhatsApp y excitarán tu soberbia y tu altanería. Buscarán tus fallos.

Solución. Observa. Céntrate en los hechos, ni en sus palabras, ni en sus anécdotas, solo en lo que sea tangible.

3º Se valiente.

La descripción que harán de la empresa resultará desalentadora. Unas veces dicen «Nada se puede intentar, ya está todo hecho», otras  «las cosas son como son y no hay que cambiarlas». Te harán sentir que te has equivocado al elegir este trabajo.

Solución. Ten calma. Espera a que se presenten ante ti aquellos compañeros capaces de valorar adecuadamente tu trabajo y tus propuestas.

4º Valora correctamente a cada compañero.

Los menos capaces, los más inseguros, los más débiles.. serán los que con más vehemencia defiendan sus ideas. Aparentarán ser los que más saben. Son de la secta de la verdad suprema.

Solución. Aprende con rapidez. Tanto de las personas como de tu puesto de trabajo. No te confundas, ten una mirada limpia.

5º Se respetuoso.

Algunos buscaran tu alianza en pequeñas corruptelas: no hacer bien su trabajo, salir antes, perder el tiempo, no aportar. Son los chicos malotes y a la vez los más divertidos. También los más falsos.

Solución. Traza tu propio camino. Es importante que sepas lo que quieres lograr en este momento de tu vida y conéctalos con tu futuro.

Equipos integrados por egoístas. ¿Estamos ante la destrucción calculada del trabajo en equipo?

Graphic designers in a meeting

Mucha gente se extraña todavía de que en la empresa no funcionen los equipos de trabajo. Claro que funcionan, pero no lo hacen como desde niños nos han enseñado y mucho menos con la eficacia que esperamos de ellos.

La gente lo expresa de esta forma sencilla. «Más que compañeros parecen competidores, enemigos».  «Son personas egoístas que se apropian de lo que no es suyo».  «Muchos no cumplen con sus responsabilidades».  «Desde primaria te dicen que hay que trabajar en equipo y cuando trabajas estás rodeado de tiburones».  «No se puede trabajar con ellos, son vagos».

¿Qué está ocurriendo?

Intentemos comprenderlo a través de la teoría de juegos y algo más

Conceptualmente podemos diferenciar los equipos como: equipos de suma cero y equipos de suma positiva y un tercero de nueva aparición los equipos integrados por egoístas.

1º.- En los Equipos de suma cero unos componentes buscan ganar y para ello su principal interés es que otros miembros del equipo pierdan. Es decir: cuanto más pierda el otro más gano yo. Si bien logran lo que se proponen, a la postre generan un ambientes tóxico y de enfrentamiento.

Eso sí son equipos que te permiten trepar en el caso que seas el ganador

2º.-  En cambio hay otros equipos más interesantes y creativos, estos son los equipos de suma mayor que cero. En estos equipos los componentes saben que el compromiso, las aportaciones y el trabajo enriquecen a todos sus miembros y al proyecto en el que trabajan. Esta es su fortaleza y también su debilidad.  ¡Cada integrante del equipo quiere que el otro gane más, así cuanto más gane él, más gano yo!.

Son equipos que suelen funcionar por proyectos y durante cortos espacios de tiempo. Equipos que se montan y se desmontan según el proyecto requiera. Son bombas creativas cargadas de ilusión. El paternalismo-libertario (Sunstein&Thaler) es una de sus grandes herramientas.

Ojo. (La simplificación buenista de ganar-ganar elimina la riqueza de estos equipos colaborativos al eliminar la competitividad-generosa)

Hasta aquí perfecto. Ahora viene lo disruptivo,

3.- La gran corriente super-egoista y ultra-individualista que desde hace tiempo está haciendo furor en Silicon Valey del que muchos toman ejemplo. Encabezada por el slogan inenarrable por infantil de Zuckerberg «Muévete rápido y rompe las cosas», que tanto nos recuerda a la celebre consigna anarquista de Bakunin: destruir para construir. Vamos traducido al lenguaje capitalista/consumista: coge el dinero y corre.

¿Se pueden constituir equipos que tengan por único valor el egoísmo? ¡Claro! Y son verdaderamente eficaces. El egoísta es un depredador, que roba todo lo que está al alcance de su mano, no con el afán de ganar al otro, ni mucho menos: lo desprecia y lo borra, lo aniquila.

Su «filosofía» de cabecera es el objetivismo de Ayn Rand, defensora del egoísmo en el trabajo, de aprovecharse del otro, canibalizar sus logros, destruirlos, por el simple placer de quedar por encima.

Admitámoslo . La moda actual en la empresa son los equipos en los que se integra un egoísta. Se encuentran en todas las empresas y alguno de sus integrantes solo se preocupan por ellos mismos.

¿Estamos ante una respuesta a la falta de trabajo en equipo o ante la destrucción calculada del trabajo en equipo?

 

Dirige a través de la conversación y el discurso

 

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Resolver conflictos personales y personales en el trabajo consiste en conversar y cada vez más. Cuánto más alta sea tu posición, cuantas más personas formen tu equipo, más tiempo pasas hablando. Por ejemplo en reuniones, al teléfono, e-mail, whastapp, instagram, etc.

En realidad por hablar con tus colaboradores no les va a cambiar el comportamiento ni su actitud. Necesitamos un nuevo estilo de liderazgo. Pero si hablas con intención con el tiempo lo lograrás. En consecuencia para lograrlo en primer lugar has de actuar en tu discurso. Y además, identificar d lo que les quieres transmitir y mantenerlo vivo en tus conversaciones. Por eso tus intervenciones convertirán en un eficaz instrumento de cambio. De no hacerlo, de no facilitar una comunicación eficaz, corres el peligro de distanciarte de tu equipo.

De esta forma has de tener la voluntad de generar nuevas conversaciones más espontáneas y creativas. Dicho de otra forma sin tanto control, ni tanto esfuerzo. Conversaciones que permitan evaluar y actuar con decisión y resolver conflictos personales y profesionales en el trabajo.  En resumen tus conversaciones han de ser más intuitivas, más cercanas y por lo tanto más persuasivas.

Estas conversaciones intencionadas aportan más valor que un master. Son inspiradoras, unen y crean nuevas ideas, son motivadoras, estimulantes, generan entusiasmo, diseñan propositos y transmiten valores.

Las personas buscan líderes que les dirijan con acierto, seguridad y confianza.

Es el momento de dirigir con la palabra.

 

www.chominalonso.com

¿Estás preparado para influir?

 

 

Si no estás en la burbuja de influencia que te conviene: date por muerto.

¿Qué es una burbuja de Influencia?

La burbuja de influencia es una herramienta estratégica imprescindible. Y has de conocerla y manejarla con soltura para la gestión de tu carrera y para mantener o lograr un nuevo empleo.

Lo primero es hacer un análisis contextualmente para localizar las claves para elegir los espacios de influencia que más nos interesen en cada momento.

Las burbujas son un espacio de interés y no un espacio de amiguísimo y sumisión. El empleo estratégico de valores como la mansedumbre, la humildad, la lealtad, etc., abrirá las puerta a la más cerrada de las burbujas sin necesidad de someterse.

Las burbujas no han de tener un único propósito, no son grupos de presión, es mejor que tenga un amplio abanico. Integrarse en una burbuja en la que existan propósitos complementarios al nuestro, nos fortalece exponencialmente.

El objetivo de una burbuja es tener la influencia y no el poder. (Si ambos coinciden, miel sobre hojuelas)

Toda persona ha de pertenecer como mínimo a dos burbujas de influencia en su empresa.

Entonces, ha llegado el momento de ponerte en marcha.

¿Tienes claro lo que te interesa? ¿Preparado el mapa de burbujas de tu empresa? ¿Decidido a cuáles vas a pertenecer? ¿Planificado la estrategia que vas a seguir? ¿Calculado el tiempo en el que vas a lograrlo?