Categoría: Problemas de la vida

Es el momento de saber utilizar a tus amigos y a tus enemigos.

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En estos momentos ambos son de una inestimable ayuda, si sabes emplearlos a tu favor.

A los amigos no debes cansarlos con tus quejas, ni agobiarles pidiéndoles ayuda: déjalos, no los presiones, y ellos mismos actuarán. De este modo los seleccionarás,  quedarán los buenos y te desprenderás por fin de los malos. Así sabrás quienes son tus verdaderos amigos. No les pongas en ningún compromisos, ni les pidas que te ayuden con otros, pues considerarán que de una pagan todas sus deudas contigo. Háblales de tal forma que ellos hagan lo que tú quieres, que hagan por ti.

Recuerda: no impongas lo que quieres, son ellos los que han de proponerte lo que deben hacer por ti. Esa es tu habilidad

Y con tus enemigos aléjate, pero no demasiado, lo justo para que no te dañen: entonces pensarán que eres diferente, que alguien te ayuda o incluso que eres más listo que ellos y te respetarán.

Si confundes a tus enemigos ellos se volverán tus aliados. Ninguna alianza es tan ventajosa como la que firmas con tu enemigo: el miedo le hará cumplir todos sus compromisos. Si sabes llevarle, te dará mucho más que tu amigo, como ejemplo ten presente la alianza entre Hitler y Stalin.

Recuerda: siempre guarda una distancia prudente pues es el diablo y al final te darán un zarpazo.

 

La metáfora que nos regalo Steve Jobs.

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Al terminar su famoso discurso de Stanford Steve Jobs nos dejó en el aire un deseo, que tomó de la revista «Catálogo de la tierra». Una publicación hippy, como tantas otras de  aquellos años en California. A principios de los setenta se vio forzada a cerrar: todos los proyectos tienen un final.

En su último número, en la contraportada, el editor Stewart Brand,  incluyó la foto de una carretera, que se perdía en el horizonte, una de esas carreteras que terminan en un lejano punto entre las montañas. Sobre la foto estaba escrito el siguiente titular

«Sigue hambriento. Sigue alocado»

La foto y el lema, juntas formaban una imagen de tal fuerza, tan inspiradora y memorable, que Steve Jobs cerraba con ella su discurso. «siempre he deseado esto para mí. Y ahora, os lo deseo a vosotros»

Me parece la mejor consigna, la mejor metáfora, para vivir en estos tiempos de dolor.

¡Que tengas un buen camino, hermano!

No todos los problemas de vida son psicológicos

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Nos encontramos en un momento en el que numerosas personas están experimentando un dolor psíquico extremo y se sienten angustiadas, deprimidas, melancólicas, coléricas, inseguras. Razones no les faltan. Están afectados en primera persona, o cerca de graves problemas de la vida: despidos, nuevas formas de trabajo, desgaste económico, deslealtades, injusticias, falta de reconocimiento, discriminación por edad, y esto sin contar con los problemas familiares o incluso los producidos por los cambios naturales, que la vida nos plantea, ahora especialmente la muerte y la enfermedad.

Todos son problemas son problemas de la vida, ¿Nos facilita su solución el hacer de ellos problemas psicológicos?

Los problemas de la vida han de afrontarse con pragmatismo, dejando a un lado el poder de la mente, el pensar en positivo y mucho menos ponerles la tirita del coach motivador o buscar la culpabilidad de nuestro padres en las desgracias que hoy nos suceden.

Posiblemente tengas más de 40 años o estés cerca de cumplirlos, cualquier avatar que ocurra ahora te dejará especialmente débil, a no ser que pongas remedio de inmediato. Y es así, no por psicología, sino que la población trabajadora está muy envejecida y a esta edad, cuando deberías pensar en comerte el mundo, estás pensando en sobrevivir, en cuidar tu economía, tu familia, tu carrera. Estas perplejo ante lo que te sucede.

Esta es la realidad.

Seguro que durante tiempo has estado tan orgulloso de tus debilidades, creyendo que eran tus fortalezas ¿no piensas desprenderte de ellas?. Ya va siendo hora de que te pongas a la tarea y te quites todo lo que sobra en tus comportamientos y saques toda tu capacidad interior.

Y no es psicología, de nuevo, es la realidad.

Relax diario

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Este audio está especialmente diseñado para que puedas lograr un intenso estado de relax, enfocarte en tu tarea y reelaborar nuevas estrategias ante tus dificultades actuales tanto personales como profesionales.

Otros beneficios son la disminución de estrés, ansiedad, angustia y mejora del descanso. Escuchado antes de dormir te facilitará un sueño reconfortante. Empléalo si tus conversaciones internas, tus charlas mentales, ese rum-rum mental que te recrimina, te juzga, te hace perder la confianza, ha llegado a ser molesto o incontrolable.

Si tienes dificultades para concentrarte en el trabajo o has de preparar una reunión o mantener una conversación importante, puedes emplear este audio en el trabajo, durante periodos de 5-10 minutos varias veces a lo largo de tu jornada.

El modo de empleo es muy sencillo. Escucha el audio con auriculares, en las primeras ocasiones puede que tu curiosidad te haga seguir el texto, no es necesario. En determinados momentos o incluso durante todo el audio, te centrarás en tus propios pensamientos y conversaciones internas, lo que te ayudará a calmar tus voces mentales.

Una práctica continuada y regular escuchando Relax diario te ayudará a mantener la serenidad, la concentración y la generación de nuevas ideas.

No emplees este audio mientras estés conduciendo máquinas

chomindflow@gmail.com

Bienvenido a la selva del trabajo.

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Después de 100 días hasta la selva parece un espacio cómodo y apacible en el que hay que estar.

Para sir David Frederick Attenborough no hay un lugar mejor para vivir que las Galápagos. En sus documentales la selva está poblada por pájaros de mil colores buscando el amor, gorilas amigables, serpientes ensimismadas, leones que dormitan y ñúes que se alimentan apaciblemente de la sabrosa hierba que crece en las praderas.

Después de ver tantos documentales cualquier selva nos parece confortable: incluso la selva del trabajo.

¿Y cómo no va a serlo? Tan solo tienes que cuidar tu estrés, caminar conscientemente, saber escuchar, almacenar pensamientos positivos, canalizar tus emociones y descubrir en el interior de cualquier fiera una persona que sufre y etc, etc

Entonces serás feliz.

Más que salir de un confinamiento parece que nos negamos a salir de un sueño infantil.

La realidad no es un documental. Ten cuidado ahí afuera.

¡Bienvenido a la selva del trabajo!

 

 

 

Organiza tu vida como un proyecto: 4º Prepárate para lo peor.

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En su famoso discurso de Stanford, Steve Jobs nos explicó la técnica que empleaba a la hora de tomar decisiónes delicadas » Recordar que voy a morir es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida».

Entonces , ¿si quieres acertar has de ponerte en lo peor?. Parece ser que sí.

Veamos un ejemplo:

Imagina que quieres cruzar una gran autopista. Estas en el arcén y tienes los ojos tapados, una venda ajustada te impide ver todo lo que te rodea. Tan solo escuchas el violento ruido de los motores que se acercan y se alejan.

Para ayudarte cuentas con dos amigos uno optimista y el otro pesimista ¿a quién le pedirías ayuda?

Seguro que en el 99% de los casos al amigo pesimista.

Pues eso: en estos momentos tan dífíciles o eres hormiga o eres cigarra. Tú eliges.

 

 

 

En este cofinamiento he aprendido una cosa que no sabía.

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Ahora que tanto se lleva airear lo que se ha aprendido en este confinamiento he de reconocer que solo he aprendido una cosa: que la mentira es indestructible y más en democracia.

Ya sabía que tenía que cuidar mi salud y por tanto mi cuerpo. Y ya lo cuidaba, unos días más otros menos, pero caminaba y de vez en cuando iba a un gimnasio, visitaba a mi médico, hacía los respectivos análisis y mantenía hábitos saludables.

También sabía que debía cuidar mis pensamientos y no dejar que se desbocaran. Sabía que no tenía que dar vueltas y vueltas a una rotonda, hiperreflexionando como un adolescente, que debía cortar mis alucinaciones visuales y auditivas, no alimentar miedos, ni dejarme llevar de las fantasías, ni la ansiedad.

Sabía también que la pandemia es un problema de la vida, sorprendente, desmedido tal vez, pero de la vida. La enfermedad, la muerte, la decadencia, la ruina, la desesperación, están en vida y no podemos escapar de ellos.

Sabía que, a la muerte, desde que dejé de ser un adulto joven, no le tengo miedo. Sé que vendrá y confío en que tarde, pues tengo mucho que hacer. Eso sí,  nunca había visto tanta muerte a mi alrededor como ahora: en familiares, o en familiares de amigos y sobrecoge sentirla. El dolor y el sufrimiento han estado muy cerca, incluso en nuestras casas. Pero eso es la vida y ya lo sabía.

También sabía que hay que tener unas firmes creencias y valores y que la religión es un consuelo al que acudimos las personas. Y me ha consolado ver a las personas santas rezar por aquellos que sufren. Siempre he sido católico y siempre, incluso cuando dudaba de Dios, intuitivamente, he sabido que es la mejor religión. Tampoco eso me ha sorprendido

También sabía que entre los que nos dirigen, como en cualquier empresa, o en cualquier organización abundan más los estúpidos, los ambiciosos, los soberbios, los déspotas, que las personas esforzadas, justas y con valores. Claro que hay de ambos y así será siempre.

Sé también que los más débiles son los que más sufren estas horribles situaciones. Ha sido así desde que el hombre es hombre y por mucho que algunos la píen y clamen al cielo y se arranquen las vestiduras no harán nada para que sea de otra manera. Es muy doloroso saber que va a ser como siempre fue y que los demagogos se aprovecharán de su dolor y los especuladores de sus pocos bienes. Así ha sido siempre y nada me hace pensar que va a cambiar

Ahora, lo que no sabía, pero es muy poco importante, que se podía mentir tanto y tanto y tanto sin mover un gesto. Nunca he visto a los mentirosos actuar con tanta seguridad, ni comportarse de una forma tan impúdica. Claro la mentira es así y claro que la conocía, pero dosificada y no en dosis tan altas.

Bien. Esto es lo que me ha enseñado la pandemia.

Cómo tener un problema, que te dure toda la vida

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1º.- Elije un recuerdo que te haga sufrir y tenlo presente. Este puede ser el comienzo de un problema para toda tu vida.

2º.- Al principio basta con recordarlo cada cierto tiempo. Empieza recordándolo una o dos veces a la semana, luego aumenta la frecuencia hasta llegar a una vez al día. Si tienes interés por tener gran problema recuérdalo varias veces al día.

3º.- Ahora queda añadir unas gotas de abono para que nada lo destruya. Llevarlo a tu familia. Haz a tu pareja una confidencia del tipo: “la mía fue una infancia sin amor”. Tu pareja lo alimentará a base de cariño.

4º.- Para que sea un problema de los que te quita el sueño, quéjate: “Por mucho que lo intente las cosas no cambian” “Soy incapaz de quitarme este peso de encima”

4º.- Ha llegado el momento de contárselo a un amigo. Elije a uno que no pueda tener la boca cerrada. Explícale el problema como si fuera la primera vez que se lo cuentas a alguien, tómate tiempo y hazlo con todo lujo de detalle. De vez en cuando salpimenta con expresiones del tipo: “Ya me conoces, siempre me pasa a m픓Parece que disfrutan haciéndome daño”

5º.- Sigue con los compañeros de trabajo. Con estos no necesitas ser tan preciso, pon mala cara, como ensimismado, y espera. Ya has echado el anzuelo. Esto es lo que se llama pescar un problema, ¡Sí señor! Ya vendrán a preguntarte.

6º.- Ya tienes un grupo de gente, desde familiares, amigos o desconocidos, que nada más verte te recordarán que tu vida es insufrible, dura y está llena de “problemas”.

7º.- De ahora en adelante es pan comido: pon cara de “me duele el estómago” mientras vas en el metro y fíjate en el resto de pasajeros, todos pasan de ti y parecen llevar unas buenas vidas.  Piensa por un instante “en este vagón nadie me ayuda por mucho que esté sufriendo”.

9º.- ¡Genial!. En muy poco tiempo has conseguido tener un gran problema, que ya empieza a causarte un sufrimiento especial. Eso sí, ni por un momento pienses que has sido tu quien lo ha creado.

10.- Y por último si quieres que dure para toda la vida. Es muy fácil, júzgate continuamente y pregúntate “¿Nunca va a parar este sufrimiento?”

Enhorabuena, ya tienes el problema que buscabas. ¡No lo olvides!