Etiqueta: Liderazgo

Dirige a través de la conversación y el discurso

 

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Resolver conflictos personales y personales en el trabajo consiste en conversar y cada vez más. Cuánto más alta sea tu posición, cuantas más personas formen tu equipo, más tiempo pasas hablando. Por ejemplo en reuniones, al teléfono, e-mail, whastapp, instagram, etc.

En realidad por hablar con tus colaboradores no les va a cambiar el comportamiento ni su actitud. Necesitamos un nuevo estilo de liderazgo. Pero si hablas con intención con el tiempo lo lograrás. En consecuencia para lograrlo en primer lugar has de actuar en tu discurso. Y además, identificar d lo que les quieres transmitir y mantenerlo vivo en tus conversaciones. Por eso tus intervenciones convertirán en un eficaz instrumento de cambio. De no hacerlo, de no facilitar una comunicación eficaz, corres el peligro de distanciarte de tu equipo.

De esta forma has de tener la voluntad de generar nuevas conversaciones más espontáneas y creativas. Dicho de otra forma sin tanto control, ni tanto esfuerzo. Conversaciones que permitan evaluar y actuar con decisión y resolver conflictos personales y profesionales en el trabajo.  En resumen tus conversaciones han de ser más intuitivas, más cercanas y por lo tanto más persuasivas.

Estas conversaciones intencionadas aportan más valor que un master. Son inspiradoras, unen y crean nuevas ideas, son motivadoras, estimulantes, generan entusiasmo, diseñan propositos y transmiten valores.

Las personas buscan líderes que les dirijan con acierto, seguridad y confianza.

Es el momento de dirigir con la palabra.

 

www.chominalonso.com

Ser el pastor de tus esperanzas

atrapado

Recopila tu carrera porfesional  hasta el momento presente. Seguro que ya van unos cuantos años . Pon en un lugar lo que has logrado y en otro lo que consideras que te falta por lograr.  ¿Has logrado lo que te proponías?

En ocasiones nos hacemos esta pregunta sencilla ¿qué hay de lo mío? y la respuesta nos deja helados ¡Nada!. No es una pregunta psicológica. ¡Ni mucho menos! Es una pregunta con la que nos evaluamos, basta con enunciarla para constatar que lo estamos haciendo mal.

El mundo de la empresa se ha llenado de emociones, constelaciones, felicidad, buenos deseos y mejores rollitos y se ha olvidado lo importante ¿Cúal es tu plan?¿Y tu propósito?

Si no tienes un plan y no tienes el valor de llevarlo adelante, no hay nada de lo tuyo. ¡Nadie te da nada si no lo tomas!.

La empresa se ha llenado de bla, blas. En cualquier pasillo te encuentras un bla, bla, en la sala de reuniones, en los documentos, proyectos, estrategias, siempre hay un bla, bla escondido.

Establecer tu estrategia es ponerse en camino para lograr la Victoria Privada y la Victoria Pública, en palabras de Covey, liderar mi vida y mi empresa, ser mi propio jefe,:el pastor de mi rebaño de esperanzas.

Lograr la grandeza, la excelencia, el reconocimiento responde a un plan, que sólo los valientes son capaces de llevar adelante.

«El hombre es un ser escondido en si mismo» nos recuerda María Zambrano. Un ser por hacer.

¿Quieres trazar tu plan o continuarás preguntándote? 

Es un buen momento para ser pastor de tus esperanzas.

 

La empresa es un espacio de poder y no un espacio para conocer gente, para ganar dinero o para la felicidad.

Graphic designers in a meeting

Por supuesto que en toda empresa conoces gente, ganas dinero, incluso puedes ser feliz trabajando. Pero esto ocurre si manejas adecuadamente el poder que tienes. Sin un manejo acertado del poder las fuerzas internas entran en colisión y expulsan al más débil.

El poder es un equilibrador, es el cemento que une a las personas tras un objetivo común.

Muchas de las empresas actuales y bastantes de sus directivos hunden sus racices intelectuales en el fascismo y el bolcheviquismo del principios del siglo XX (Noam Chomsky) Ocurre que estamos en el siglo XXI y que nuevos trabajadores, muy distanciados de esas corrientes de pensamiento dictatorial, se están integrando en las empresas.

¿Sabrán los directivos alcanzar un nuevo equilibrio colaborativo o continuarán diciendo que la empresa es una Arcadia feliz? ¿Sabrán los jóvenes, que lograr el poder en la empresa es un proceso de aprendizaje o querrán asaltar el Palacio de Invierno?

Tenemos un siglo para descubrirlo.

Necesitamos un nuevo estilo de liderazgo

consultoría

En la sociedad, en la empresa, en la familia, con nosotros mismos, es imprescindible un nuevo estilo de liderazgo que dé una respuesta valida a los retos actuales.

A lo lardo de la historia, la humanidad ha logrado sobrevivir gracias a un estilo de liderazgo pragmático.

En la segunda mitad del siglo XX las cosas cambiaron radicalmente. El poder llevó al mundo a asomarse a la hecatombe atómica. La política de «destrucción mutua asegurada» puso por primera vez fecha al Apocalipsis.

Hoy de nuevo se pone fecha al Apocalipsis. En esta ocasión es la imposible sostenibilidad del mundo; económica, financiera, ecológica, política, incluso humana. El mundo se está convirtiendo en un espacio inhóspito para la persona.

A muchas personas, directivos en este caso, les parece lógico que si la destrucción atómica fue desactivada, lo mismo ocurra ahora. Todas las amenazas a la humanidad han tenido su respuesta y está también la tendrá. Escuchamos. Pero no estamos tan seguros de lograrlo haciendo lo que hacemos.

El sueño de la razón ha creado el monstruo de la inmortalidad. Incluso, en esta utopía, el hombre debe estar dispuesto a vivir eternamente o por lo menos alargar su vida de un modo casi indefinido.

¿Las empresas también participan de este «sueño de eternidad»?.  La experiencia nos asegura, que todo lo contrario, los tiempos se acortan de tal forma, que sólo el éxito permite sobrevivir mientras dura, pero cada vez es más efímero. Las empresas, los directivos, los productos están menos tiempo en el lineal. Se prescinde de ellos, son reemplazables por otros, ya que carecen de valor.

Necesitamos un nuevo estilo de liderazgo, que ayude a que el mundo sobreviva y con él nuestras empresas, nuestras familias y por supuesto nosotros mismos.

Un liderazgo de tercera generación, alejado de la soberbia del poder, que retome de un modo radical el pragmatismo en la dirección de las personas.